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El cambio climático es probablemente el desafío medioambiental de mayor alcance y envergadura al que el mundo se enfrenta en la actualidad. Los avances en cuanto a innovaciones tecnológicas suelen estar ligados a la comprensión y modificación del desarrollo económico y social de individuos y organizaciones, con el propósito de mejorar el rendimiento, la competitividad o los movimientos del mercado. Pero en el caso de los retos medioambientales, es evidente que las soluciones tecnológicas a implementar, deben desarrollarse a nivel colectivo.

Existen avances tecnológicos en la resolución de algunos problemas de la sociedad como lo son los controladores de emisiones de vehículos y electrodomésticos, diseñados para frenar la contaminación del aire tanto como del agua, pero sus costos de inversión individual son tan altos, que son más eficaces si se aplican en una dimensión macro. En esa medida, se requieren políticas públicas y regulaciones gubernamentales masivas, que permitan acelerar la capacidad de reacción colectiva. Intención que actualmente se está trabajando a nivel mundial en la COP26, que culminará el viernes 12 de noviembre, y que reúne a líderes políticos, representantes de organizaciones, empresarios, entre otros, para debatir y establecer acuerdos para enfrentar la amenaza que afecta a todos los habitantes del planeta Tierra con el calentamiento global.

En los últimos ciento cincuenta años, ha aumentado la concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, especialmente de dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O). Estos gases atrapan el calor en la atmósfera incrementando la temperatura del planeta, modificando los patrones y la intensidad de las precipitaciones, los flujos de aire y las corrientes marítimas del globo, lo que se traduce en una alteración del clima que afecta directamente la agricultura, el bienestar social y la calidad de vida de toda la población. Ahora, todas las miradas están puestas en aquellos avances científicos capaces de crear soluciones que faciliten la construcción de un mundo más sostenible y resiliente. Las Energías renovables, los nuevos combustibles, la captación de CO2 para transformarlo en materias útiles, la digitalización que optimiza la gestión de recursos básicos como el agua, son una muestra del cambio de mentalidad que lucha contra el calentamiento global.

Las ideas más prometedoras contra el cambio climático

Hace cuatro años, James Temple, editor senior de energía de la ‘MIT Technology Review’, en un artículo sobre ‘Las ideas más prometedores contra el cambio climático’, indicaba algunas alternativas como: la fotosíntesis artificial que imita el método de la propia naturaleza para convertir la luz solar, el dióxido de carbono y el agua en combustible.

La Energía solar termofotovoltaica, que, según el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), superará la eficiencia de la energía fotovoltaica convencional en los actuales paneles solares de silicio.

También menciona las posibilidades de las ventanas con concentrados solares de perovskita (una clase de híbrido de compuestos orgánicos e inorgánicos con estructura cristalina) para mejorar la eficiencia energética de las viviendas, que es uno de los cuatro sectores críticos, junto con el transporte, la energía y la industria, en emisiones de CO2.

El uso de minerales como el magnesio para reemplazar las actuales baterías de ión-litio, cuyo material escaseará inevitablemente por su uso masivo y reservas limitadas. Y la posibilidad de convertir el dióxido de carbono en etanol, o en piedra a través de procesos con piedras volcánicas.

Por su parte, la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones) y las Naciones Unidas han determinado que la Inteligencia artificial (IA), el Internet de las cosas (IoT), gemelos digitales (réplicas digitales de un producto, servicio o proceso), la automatización y robótica, el big data, así como la expansión del protocolo móvil 5G, son tecnologías de vanguardia que pueden reducir la contaminación del aire, gestionar los desechos electrónicos, el agua, la energía, la agricultura o la seguridad alimentaria, y ayudar a entender mejor el clima y la biodiversidad.

Elena de Arrieta, directora de comunicación de DigitalES, indica que: “La conectividad 5G se alza como la piedra angular de la sostenibilidad futura”. Pues al reducir la velocidad de conexión y navegación (10 gigabytes por segundo), aumentará de forma significativa la latencia (tiempo de respuesta de la Red), haciendo posible la conexión simultánea de un gran número de dispositivos, lo cual permitirá gestionar de manera más eficiente el agua y la energía de una ciudad, la prevención de incendios y desastres naturales, los atascos y las congestiones de tráfico o la reducción de los gases de efecto invernadero. “Las ciudades inteligentes son uno de los mejores ejemplos de cómo el 5G puede interactuar con otras tecnologías emergentes, como la IA analítica, la computación de borde y el IoT masivo para apoyar una forma totalmente eficiente, digital y sostenible de vivir, trabajar y viajar”, concluye DigitalES.

La invención sigue representando el camino más seguro para evitar los grandes impactos del cambio climático. Las tecnologías renovables comercialmente disponibles en la actualidad no pueden satisfacer toda la demanda energética del mundo, y el compromiso es reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en hasta un 70% para mediados de siglo, y a cero para 2100. Solo así, explican los expertos, tendríamos alguna opción de evitar los niveles de calentamiento que podrían garantizar la desaparición de ciudades, extinciones masivas y sequías generalizadas.

Referencias:

https://www.bbva.com/es/sostenibilidad/tecnologias-que-ayudan-y-ayudaran-a-combatir-el-cambio-climatico/

https://www.technologyreview.es//s/6614/las-ideas-mas-prometedoras-contra-el-cambio-climatico

https://www.anahuac.mx/mexico/noticias/5-tecnologias-que-ayudan-a-frenar-el-cambio-climatico

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